Tomás Álvarez Domínguez.El Camino de Santiago para paganos y escépticos.

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      Tomás Álvarez nació en el pueblo de Villamejil, León, en 1948, circunstancia que debió influir en su interés por el tema jacobeo dada la cercanía del pueblo con la localidad de Astorga, hito importante del Camino de Santiago. Realizó los estudios de Periodismo y Ciencias Políticas,y optó por el ejercicio periodístico, adquiriendo responsabilidades diferentes y destacadas en la Agencia Efe. Fue en Argentina donde contó con colaboradores del prestigio de Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato y Claudio Sánchez Albornoz, exiliado, para la preparación de los temas culturales. En el año 2010 se retiró del periodismo y desde entonces se dedica con entusiasmo a la creación literaria. Articulista, prologuista y autor de libros, publicó en el año 2000 una curiosa e interesante crónica titulada El Camino de Santiago para paganos y escépticos,

      Es un libro valiente, crítico y libre, además de otras cosas que luego se comentarán. No hay una división capitular, pero las quince etapas del Camino organizan perfectamente la distribución de los contenidos. Van las etapas precedidas de una introducción y comentario general, y finalizan con una cronología de los sucesos señeros acaecidos en Compostela y una bibliografía útil para el profano. Hay además una singularidad tan sencilla como genuina: cada etapa añade un apéndice con la relación nominal de los monumentos más importantes, que el escritor valora con asteriscos de uno a cinco, según su criterio.

     Desde la introducción Tomás Álvarez escribe, como su corazón y pensamiento le ordenan, el primer mensaje interpelado, y es que a partir de la leyenda o ficción o conseja del hallazgo de la tumba del Apóstol  en un monte cercano a Iria Flavia, por lo tanto no es un suceso real, se ha generado uno de los acontecimientos religiosos, culturales, políticos y económicos más importantes del mundo, la peregrinación a Compostela, solo parangonable a las de Roma y Jerusalén. Y sentado ese axioma, no duda en criticar lo humanamente criticable, a saber, el desarrollismo industrial de Zubiri que debe soportar chimeneas que arrojan penachos tóxicos a la atmósfera; la expansión salvaje y desangelada de ciudades y pueblos, sin gusto ni orden, como Astorga; el tráfico de reliquias aún en el siglo XX; el decadentismo y ruina de pueblos como Castrojeriz y Carrión de los Condes, en otro tiempo urbes pujantes; la incuria y abandono que padecen monumentos valiosísimos en Navarrete o Estella; el falseamiento de la Historia que inventa batallas como la de Clavijo en la que interviene Santiago cortando  con furia, pero santamente, cabezas… Pero de la misma manera que afila su espada en estas circunstancias, también utiliza la pluma para elogiar la solidaridad de los peregrinos, la cordialidad y hospitalidad de los lugareños, y manifestar el agradecimiento a quienes trabajan por la mejora de las condiciones del Camino.

         Sin embargo, el libro no es solo una colección de dicterios. Es mucho más. Los dos valores principales que se predican son, en mi opinión, el profundo historicismo y la cargazón lírica de algunos pasajes bellísimos. Valgan los tres relatos históricos de Burgos, León y Santiago de Compostela, como ejemplos notables de buena Historia pues se indaga en las raíces y patrimonio artístico de estas ciudades españolas con acierto y donosura. Trata además cuestiones curiosas e inéditas, como el bandolerismo en pagos navarros, los ecos de la Orden del Temple en Santa Mª de Eunate y Torres del Río, la importancia del yacimiento romano de la Olmeda, en Pedrosa de la Vega, a veinte Km. del Camino, el fenómeno del Priscilianismo en Galicia, por ejemplo. En cuanto al lirismo, es indudable la capacidad del escritor para expresar con emoción algunos instantes de la peregrinación. Especialmente, la caminata nocturna entre Hontanas y Castrojeriz, titulado Paisaje para la noche de luna, resulta un buen ejemplo de la encendida expresión poética.

       Se deduce que la voz narrativa es ligera, clara, culta, combinada con un raro didactismo que es difícil de conseguir en esta clase de textos, y entreverado con vetas líricas que auspician un nivel estilístico loable.