“Gente que va” ( Sahagún de Campos. 11 de agosto de 2011).

???????????????????????????????Hace de esto algunos años que los asturianos de las cuencas mineras viajábamos durante el verano a tierras de Campos, en León, a secarnos al sol puesto que la salud, especialmente la de los niños, estaba muy afectada por el clima lluvioso y húmedo. Así es que mis padres nos llevaron a mi hermana y a mí a lugares  como Mansilla de las Mulas, Valencia de Don Juan y sobre todo a Sahagún.

A primeras horas del día salíamos a ver los campos de mies, que se teñían de color verde o amarillo según cogiéramos el verano en su inicio o en plena época de duro estío. Mi padre planeaba el camino y para relajarme contaba cuentos que, además de abrir mis ojos a la literatura, me hacían olvidar la sequedad del camino o la sed pegada a la garganta. Luego, de mayor, cambió aquellas maravillosas fábulas de lobos y brujas por extensos discursos políticos, que apenas entendía. A la vuelta tomábamos algún atajo y nos plantábamos en los linderos del pueblo con la prisa de comer algo y beber  abundantísima agua fresca.

Uno de aquellos días, probablemente a la edad de once años, me llamaron  la atención unas personas que en fila iban aproximándose a la población: aquellos hombres hablaban una lengua extranjera, llevaban la cabeza inclinada, encorvados los hombros y el pecho levemente echado hacia adelante.

Padre, ¿quiénes son?

      -¡Gente que va!, fiu (hijo)

      – ¿A dónde?

       – A Santiago de Compostela.

¿Para qué?

       – Para rezar, que tanta falta fai (hace)

Desde entonces, me entró el gusanillo de hacer lo mismo. Hoy, al cabo de algunos años, soy peregrino como tantos miles de hombres que a lo largo de la historia han hollado el camino. Soy gente que va. Y voy para seguir aprendiendo a conversar con el compañero y conmigo mismo, que es a fin de cuentas otro modo de rezar a Dios, seguramente.

Anuncios