Paloma Sánchez-Garnica. El Alma de las Piedras.

el alma

   PALOMA SÁNCHEZ-GARNICA nace en 1962 en Madrid, barrio de Chamberí, aunque cuatro años después se traslada a Zaragoza pues su padre gana por oposición la Cátedra de Patología General de esta Universidad. Cursa las primeras letras en el colegio de las Escolapias de Ruiseñores y ya por estas fechas se hace una lectora incansable de Enid Blyton y los Hollister. Desde niña admira a su padre, de modo que el fallecimiento le produce un vacío difícil de llenar para una sensibilidad que apreciaba la amistad y los sabios consejos paternos. Es doblemente Licenciada en Derecho y Geografía e Historia y, aunque ejerce como abogada durante algunos años, tras haber escapado indemne de algunos intentos de oposición a Registros y Judicaturas, descubre la felicidad en el sencillo hecho de la escritura de su primer libro, El gran arcano, año 2004. Más adelante corrobora aquella sensación feliz cuando  lee el discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura de Mario Vargas Llosa acerca de la fantástica aventura de aprender y saber leer. En el año 2010 escribe la novela de resonancias jacobeas El alma de las piedras.

     Es un relato que cuenta simultáneamente dos historias que tienen como nexo común, aparte del fondo paisajístico que ofrece el Camino, un pergamino manuscrito denominado la Inventio que, elaborado en el siglo IX en la primera historia, es buscado dos siglos después por la protagonista  de la segunda narración. La primera evoca noveladamente el hallazgo de las reliquias del Apóstol Santiago en los oteros de Iria Flavia en el año 824 d.C., de modo que el Obispo Teodomiro y su ayudante, el monje Martín de Bilibio, son guiados por Paio al túmulo en que se cree que está inhumado el osario de Santiago. Recogen el sorprendente acontecimiento en el pergamino nominado, aunque manipulan datos e incorporan indicios espurios, que dejan dudosa la identidad del apóstol. No obstante, a partir de esta fecha se inicia la ruta sagrada más importante de Europa que ha de atraer a legiones de peregrinos de todo el mundo, a la vez que se cristianiza un largo itinerario que tenía costumbres arraigadamente paganas. La segunda historia transcurre entre los años 1094-1115 y tiene como protagonista a Mabilia que, amenazada por un tío malvado, emprende la huida junto a su hermano y el cantero Ernaud a través del Camino de Santiago con el propósito de  conocer los arcanos de la Inventio, revelada por la marca hallada en una piedra. Esta trama es el subterfugio para entrar en contacto con todos los elementos del Camino, iglesias, monasterios, palacios, y otras fábricas, que están construidos con las piedras que tan celosamente cincelan los canteros.

     Hay diferencias y concomitancias entre ambas historias. En la primera el narrador es onmnisciente, como corresponde a un relato novelado que testimonia unos hechos legendarios; mientras que el narrador de la segunda historia es Malibia, que cuenta en primera persona su propia experiencia, conflictiva y dañosa. Asimismo el protagonista es varón en un caso, y mujer en el otro. Varía también el carácter plano de la protagonista que apenas experimenta una evolución psicológica a lo largo de varios años, mientras que Martín, paradójico y vital, reflexivo, sufre el hecho de ser monje potencialmente fiel a los cánones de la verdad y a la vez consentir el falseamiento de las circunstancias de la supuesta tumba. Comparten en común el estilo elegante, cuidado, que imprime el talento de la escritora, lo que se traduce en una lectura fácil y agradable. No hay, por otro lado, espacios estancados, sino prosa rápida, ágil, perfectamente equilibrada con la sucesión de episodios y aventuras.

   Las descripciones de montes, sierras, espadañas, prados, aguas y ríos son también un acierto de la autora, que introducen viveza y pintoresquismo en el relato. Novela histórica que plantea un tema tan polémico como interesante y que a buen seguro no se ha de cerrar en un futuro próximo.