Millán Bravo Lozano. Guía del peregrino medieval.

            guia del peregrino medieval

      Guía del Peregrino Medieval (“Codex Calixtinus”) es el título que el latinista Millán Bravo Lozano adopta para referirse al ya conocido y nombrado Libro V o Liber Peregrinationis, incluido en el Códice Calixtino, que traduce magistralmente. No es coherente volver sobre este importante texto o corpus medieval, ya espigado en otros textos anteriores, por la extemporaneidad que representa respecto a los títulos tratados ahora, pero sí que debe señalarse la importancia que este texto adquiere al ser traducido del latín a la lengua castellana por el eminente filólogo castellano en 1989. La publicación corre a cargo del Centro de Estudios Camino de Santiago, con sede en Sahagún. Gracias a este extraordinario trabajo de traducción, la que ya se considera primera guía de peregrinos europea, obra probablemente del clérigo viajero Aymeric Picaudus o Picaud, primer cronista del Camino, retoma toda su importancia en el último cuarto del siglo XX, y es sin duda un valioso cuaderno  que puede y debe tener presente el peregrino de nuestro tiempo. Pero ocurre también que la  traducción es un factor más que ha ayudado a revitalizar y rescatar del olvido la ruta jacobea. En cierto modo, las traducciones actualizan los libros con todas las consecuencias.

        Retomando al autor de la traducción, Millán Bravo nace en 1932 y fallece en 1997. Fue catedrático de Filología de la Universidad de Valladolid y es considerado uno de los especialistas más señeros del Camino de Santiago. Fundó revistas como Durius y Jacobus y colaboró directamente en la recuperación del Camino como promotor de las Asociaciones de Amigos del Camino de Sahagún de Campos y de Valladolid, además de otras labores de conferenciante y director de congresos. Suya es también la Guía práctica del peregrino, publicada póstumamente en 1999, como colofón a una existencia dedicada al conocimiento y divulgación de las maravillas del Camino.

      La guía presenta tres cualidades que merecen ser recordadas. Es, por un lado, la excelente traducción del texto latino original. Bien es verdad que existe el precedente de la traducción llevada a cabo por Juan José Moralejo, C. Torres y J. Feo en 1951, pero la de Millán no es una mera traslación-o “transliteración” como el propio Moralejo reconoce- de términos y sintaxis latinas al castellano, sino que supone la aventura bien finalizada de incorporar además a la nueva forma el espíritu de la letra, la intención comunicativa de cada frase de Aymeric. Por otro lado, la obrita se acompaña de dieciseis láminas o fotografías pioneras, algunas antiguas, que recuerdan los hitos arquitectónicos de la ruta en tierras galas y españolas, tales como, a modo de ejemplo, la catedral de Toulouse, la abadía de Sainte Foy, la catedral de León o la iglesia de San Tirso de León. Y las láminas se completan con tres mapas relativos al Camino Francés, a los Caminos de Santiago en Europa y una planta de la catedral de Santiago de Compostela. La tercera cuestión favorable es la relación de glosas al final del libro que explican aspectos históricos o hechos puntuales de cada pasaje y capítulo, y ofrecen al lector la posibilidad de aumentar su conocimiento sobre este tema. El total suma 256 notas explicativas que, por otro lado, añaden el interés de situarse entre las primeras reseñas y estudios sobre el tema.

    Cuestión aparte resulta el contenido del libro, distribuido en once capítulos, de desigual extensión, cuyos asuntos principales se trataron en otros artículos anteriores. No es esta guía ninguna antigualla ni objeto arcaico, es la primera de la historia del Camino de Santiago que condujo a miles de peregrinos durante siglos y que recientemente, en 1989, resultó felizmente traducida por el ilustre latinista para seguir siendo un referente del peregrino moderno.