Mariano Fernández Urresti. Un viaje mágico por el Camino de Santiago.

 

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         Fernández Urresti nace en Santander en 1962 y vive actualmente en la bella localidad  de Santillana del Mar, probablemente atraído por la fuerza natural de estas tierras suaves y verdes. Licenciado en Historia por la Universidad de Cantabria, pronto descubre la vía de la Historia esotérica, a la que ha dedicado la mayoría de sus libros e investigaciones. Él se confiesa un historiador puro porque la labor de escudriñar cualquier período supone trascender imaginariamente el tiempo y viajar libre por los confines más recónditos y alejados de la Historia. Obtiene el III Premio Finis Terrae de Ensayo  por la obra “La España expulsada. La herencia de Al Andalus”. Su relación con los medios de comunicación es habitual, ya como difusor de los conocimientos del santo Grial o de los Cátaros o Templarios, entre otros, ya como asesor del Consejo de RTVE en Cantabria. En el año 2004 publica un interesante libro, “Un viaje mágico por el Camino de Santiago”.

           El autor realizó en bicicleta tres viajes entre los años 2000 y 2002 y comenta que cada año fue diferente pues el Camino de Santiago es una vía inagotable que siempre aporta contenidos y perspectivas nuevas al caminante. Los apuntes tomados el último año son los que dan lugar a la redacción del texto, que estructura en dos partes. Divide la ruta en diez etapas, desde Roncesvalles, pasando por Santiago, hasta Finisterre, donde el peregrino moría con el sol para renacer radiante al día siguiente.

     Historiador por formación, Urresti parte de los hechos documentados como cualquier buen perito, pero trasciende aquellos papeles para adentrase en las partes más ocultas de la Historia, rayanas a veces en la fantasía y el misterio. Es lo que se conoce como la Historia mágica y esotérica, denostado a veces por los historiadores puristas, pero que es sin duda un filón apreciable susceptible de aportaciones valiosas e importantes. No obstante, el escritor se muestra un hábil estudioso de estos temas, dejando en el libro retazos de esa sabiduría cabalística y misteriosa.

          Parte de una premisa, que luego corrobora a lo largo del libro, y es que el Camino de Santiago existió muchos siglos antes que el hallazgo de la supuesta tumba del Apóstol se encontrara en el siglo IX. No en vano, las calzadas romanas existían ya desde el siglo I y II d.C. Incluso, las peregrinaciones jacobeas recogieron tradiciones, leyendas, intromisiones fabulosas de mitos, cuentos y consejas a las que dieron aspecto cristiano, en una palabra, lo cristiano simplemente se superpone sobre el sustrato cultural pagano. Supone el escritor el origen celta del Camino, e incluso aún se pierde en la noche de los tiempos a la sombra de las influencias egipcias.

           Sobre estas bases el peregrino desgrana milagros y leyendas que han ido arraigando en las orillas de la ruta y en el imaginario de los viajeros y lugareños, convirtiéndose en uno de los mejores libros que han tratado estos temas. Desde las leyendas y milagros más conocidas, extendidas incluso por Europa-las del Chori de Puente la Reina, el milagro de Sta. María de O Cebreiro, por ejemplo- hasta las más olvidadas-la del diablo de la fuente de Reniega en el Monte del Perdón, la de Obanos, la del crápula Nuño Oñez en Montenegro de Cameros, el prodigio de la hostia que no quiere entrar en la boca de Fernandez de Teresa etc.-todas son tratadas como se merecen por el autor santanderino. Y por supuesto, otros asuntos como el Santo Grial-copa en la que bebió Jesús en la Última Cena-; o los misterios que rodean la Orden del Temple y su influencia en la ermita de Eunate y la iglesia de Torres del Río, cuya encomienda ocupó amplios territorios navarros; el orbe de las brujas y aquelarres en Viana y Logroño, donde tuvo lugar el juicio contra las brujas de Zugarramurdi, también llenan las páginas de este libro.

      Junto  a esta perspectiva más heterodoxa, también Urresti cuenta la otra historia oficial de reyes, nobles y villanos que, juntos, fueron protagonistas y escribieron con sus vidas y acciones páginas enteras del Camino. Y cuenta también el conocimiento, relaciones y  aventuras que el autor tuvo con otros peregrinos.

       Estilo desenvuelto, elegante a la vez que coloquial, rápido y fluido porque se cuentan muchas cosas, no exento de ironía y humor, al menos suficientes para el necesario distanciamiento de los temas, son sin duda notas definitorias que aconsejan la lectura de este libro, mixtura de historia oficial y esotérica, acaso la mejor perspectiva para acercarse a este importantísimo fenómeno del Camino de Santiago.