Manuel Mandianes Castro. Peregrino a Santiago.Viaje al fin del mundo.

 

            mandianes        Manuel Mandianes Castro nació en el pueblecito orensano de Loureses, al que dedicó en señal de agradecimiento uno de sus primeros estudios en 1983. Es un reconocido antropólogo, además de doctor en Teología, que atesora extensos y profundos conocimientos en este ámbito de la ciencia. No en vano, ha sido director del Departamento de Antropología del Instituto de Estudios Sociales Avanzados del C.S.I.C. de Barcelona. Muchas son las publicaciones, libros y conferencias impartidas, pero no debe soslayarse la preocupación de este escritor por la condición humana que le acercó al análisis de los emigrantes en España.  Es también por ello un personaje que ha levantado polémicas y congregado por igual amigos y detractores en el transcurso de su vida. No se sabe a ciencia cierta si realizó el camino de Santiago, pero el fruto de su indagación en este campo es el libro Peregrino a Santiago. Viaje al fin del mundo, publicado en 1993.

       Se divide el libro en tres partes  bien delimitadas: El peregrino, el camino y Santiago. Después de explicar el sentido religioso del Camino, entendido como la búsqueda de Dios en la naturaleza, en los demás y en la conciencia individual, sin desechar el sentido que cada uno decida  en cada caso, cala el autor en el relato de los hechos que rodean al peregrino una vez ha decidido comenzar la aventura del viaje, así como otros relativos al derecho de gentes que asiste y protege los derechos de los peregrinos. La parte final de este capítulo denuncia los intereses económicos de los promotores y de los particulares que aprovechan las bondades del trayecto en beneficio propio.

         La parte dedicada a Santiago es una visión crítica a la vez que erudita, que revela las dotes de un buen antropólogo, de la construcción que ha hecho la historia de la figura del apóstol Santiago. Plantea Mandianes que las cualidades que adornan a Santiago están tomadas de las mitologías paganas anteriores o de otras leyendas europeas. Así, por ejemplo, sostiene que la dimensión del Santiago matamoros, al que se ha querido ver cómo decapitaba a cientos de moros en muchas batallas al lomo de un caballo blanco, es la reproducción de la leyenda de Cástor y Pólux, que intervienen a favor de los romanos cabalgando dos caballos. Es también la encarnación de Roldán y del Cid, símbolos de la lucha contra el Islam. Otras afirmaciones de esta clase hace el antropólogo, cada cual más interesante.

         La crónica propiamente ocupa la segunda parte, titulada El Camino. La distribuye en trece etapas, siguiendo las establecidas en el Códice Calixtino, y un breve prólogo que recuerda las razones que motivan al peregrino para emprender la aventura del viaje. El escritor hace relación de los topónimos que jalonan el camino de Santiago y comenta los monumentos civiles y religiosos de cada lugar. Resulta encomiable el detalle descriptivo de las obras arquitectónicas, puentes, iglesias, catedrales, monasterios, hospitales, sobre todo, por tratarse de un libro primerizo y pionero en este tema, que apenas cuenta con importantes precedentes. Junto a este carácter descriptivo, el relato abunda también en reseñas históricas que contextualizan positivamente los pagos del camino. Todo ello aporta interesante información al lector.

    Debe subrayarse, por otro lado, la copiosa bibliografía que maneja el autor, como estudioso antropólogo y experto teólogo. Sin duda, la relación detallada de esta documentación resulta muy provechosa para el estudioso e, incluso, para el indocto que aspira a conocer la realidad del camino jacobeo.

    Libro de estilo ágil, suelto y nada pesado, que sabe desembarazarse de lo innecesario y retórico para tratar los temas con sencillez y sobriedad en beneficio de la claridad expositiva. Por otro lado, la profunda formación humanística de Manuel Mandianes condiciona que la voz narrativa busque la transparencia por encima de cualquier otro vicio oscurantista. Es el destino de los autores clásicos.