Las Peregrinaciones a Santiago de Compostela, L.V.de Parga, José Mª Lacarra y Juan Uria (I).

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                 Las Peregrinaciones a Santiago de Compostela es el monumento literario más importante dedicado al Camino de Santiago, fuente de innumerables estudios, espejo de rigurosos conocimientos, que ocupa un lugar cimero en la historiografía del Camino. Esta posición de la obra se apoya en la labor comanditaria de los medievalistas Luis Vázquez de Parga, Jose Mª Lacarra y Juan Uria Riu.

                   Luis Vázquez de Parga nace en Madrid en 1908 y fallece en la misma ciudad en 1994. Se licencia en Filosofía y Letras cuando solo tiene 19 años, y en 1930 ingresa como funcionario en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, ocupando primero plaza en el Museo Arqueológico Nacional y, a partir de 1967 hasta su jubilación en 1978, en la Sección de Manuscritos de la Biblioteca Nacional. Es miembro de la Real Academia de la Historia desde 1973.

             Vázquez de Parga atesora un vasto patrimonio cultural e intelectual. Quienes lo conocieron o conocen la ingente obra escrita, no dudan en afirmar su carácter de humanista global pues funde saberes de Historia, Arte, Arqueología y Museística, como los antigüos sabios del Renacimiento. Habla y traduce además lenguas como el francés, inglés, alemán y latín, siendo reputado también como un excelente latinista, tan necesario en la traducción de los textos medievales. En suma, un humanista total, que supo aglutinar como nadie disciplinas diferentes en una ímproba labor investigadora.

         En 1932, según el historiador Gonzalo Anes, realiza con sus amigos Jose Mª Lacarra y Jose Mª Giner el itinerario a pie desde Valcarlos a Santiago de Compostela, y, como consecuencia, comienza a idear un plan de trabajo acerca del peregrinaje jacobeo.  Años después, el plan se transforma  en esta obra extraordinaria que, concluida en 1945, ve la luz en 1948.

          Jose María Lacarra de Miguel viene al mundo en Estella en 1907 y muere en Zaragoza, año 1987. Realiza estudios simultáneos de Derecho e Historia, licenciándose en esta en 1928 y doctorándose en 1933, año en que también concluye la carrera de jurista. Como su amigo, gana las oposiciones en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueológos, siendo destinado al Archivo Histórico Nacional, desde donde trabaja durante la guerra civil para salvar el vasto contenido de libros y protocolos. A partir de 1940 gana la Cátedra de Historia Medieval de la Universidad de Zaragoza.

       En 1941 funda el Centro de Estudios Medievales de Aragón, del que es director durante varios años, y desarrolla una fecunda labor de investigación en el campo altomedieval aragonés y navarro, que plasma en conferencias, artículos, revistas especializadas y libros. Se convierte pues en un estudioso y defensor de la historia aragonesa, referente de otros discípulos y especialistas del mismo tema. Es miembro de la Real Academia de la Historia desde 1972.

       Juan Uría Riu nace en Oviedo en 1891. Estudia inicialmente Derecho en la Universidad de Oviedo, licenciándose en 1914, pero marcha a Madrid a estudiar Filosofía y Letras, en la especialidad de Historia, donde se licencia en 1918. Pocos años después, en 1927, obtiene el doctorado con una tesis que ya pone de manifiesto el interés del historiador por el tema jacobeo, Las peregrinaciones a San Salvador de Oviedo. Curiosamente la vida de Uría transcurre paralela a la de su congénere Lacarra pues después de varios años como profesor adjunto de Historia en la Universidad de Oviedo, gana la Cátedra en 1940, que ejerció ininterrumpidamente hasta la jubilación en 1961. En 1968 es nombrado Cronista Oficial de Asturias. Funda también el Centro de Estudios Asturianos. Fallece en Oviedo en 1979.

       Y de la misma forma que el estellés Lacarra toma como centro de estudio e investigación preferentemente la Historia Medieval de Aragón y Navarra, Uria hace lo mismo con la región de su alma, que es Asturias, a quien dedicará todo su esfuerzo y talento para desentrañar las verdades históricas de la  Edad Media.

        Si se piensa que los tres investigadores han sido cada uno de ellos y por separado personas de prestigio internacional en el campo de la investigación histórica, aún cobra más importancia la obra aquí traída, que viene a ser el fruto maduro de la conjunción de esta impresionante triada intelectual.