José Mª Jimeno Jurío. El Renacer de la Ruta Jacobea desde Estella.

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          JOSÉ MARÍA JIMENO JURÍO nació en el pueblo navarro de Artajona en 1927. Fue un sacerdote muy activo que compartió la tarea pastoral en diferentes pueblos de su región con el gusto por la investigación de la historia y cultura de Navarra, aunque obtuvo la secularización en 1970. Especialmente dedicó muchas horas de trabajo a la revitalización del camino de Santiago en todas las vertientes, la del estudio de su vasto patrimonio cultural e histórico y la de recuperación real del camino tal como fue durante el período más importante de su existencia, con el ánimo de revivir la tradición de las peregrinaciones jacobeas de antaño. En este sentido contó siempre con la colaboración de la Asociación de Amigos del Camino de Estella, que juntos emprendieron en la década de los sesenta y setenta aquella acción recuperadora. A tal fin tuvo amplia difusión mediática el viaje que José Mª Jimeno realizó con dos peregrinos estelleses, Antonio Roa y Jaime Eguarás, en la primavera de 1963 desde Roncesvalles a Santiago de Compostela, contando con solo una mula y un carro y a través de un camino perdido que no tenía señalización ninguna. Como resultado del itinerario José Mª Jimeno redactó valiosos documentos e informes que recientemente son recogidos en el libro El renacer de la Ruta Jacobea desde Estella, subtitulado Los Amigos del Camino de Santiago y la peregrinación de 1963, año de publicación 2010. Colaboró además en diferentes revistas de investigación. Fue miembro de la Sociedad de Estudios Vascos y Académico de Honor de la Real Academia de la Lengua Vasca. También obtuvo importantes premios. Murió en su pueblo natal en 2002.

       Consta el libro de cuatro partes, aunque es la tercera la escrita propiamente por José Mª Jimeno pues las otras conforman el contexto y la génesis del viaje, así como las consecuencias que se produjeron a su término cuando los peregrinos pisan el solar compostelano, escritos por varios firmantes. La primera, segunda y cuarta parte son, sobre todo, cartas dirigidas a medios de comunicación, alcaldes, gobernadores, obispos y prelados, notificando la intención de realizar la peregrinación a Santiago por una comitiva de tres personas. Destaca la dirigida por Francisco Beruete, presidente a la sazón de la Asociación de Amigos del Camino de Estella, al que por entonces era Ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, que responde con un tono elogioso ante tamaña tarea. También se recogen aspectos interesantes y prácticos como el estado de las vías de comunicación, la señalización escasa que debe seguir el caminante, albergues y pensiones, y hay un breve, pero intenso artículo, firmado por José Mª, en el que el autor explica cómo la finalidad del viaje, no la única, ha sido revitalizar la ruta jacobea para que vuelva a ser el camino de fe y ejercicio de religiosidad que lo identificó en los siglos dorados de la Edad Media. Tampoco debe aparcarse el epílogo, testimonio de la sensibilidad y orgullo de un buen navarro, en el que sale al paso de las descalificaciones infames vertidas por el Códice Calixtino contra los navarros; por el contrario, dice Jimeno, no hay pueblo más hospitalario, abierto y solidario que el navarro.

    Divídese el relato en veintitrés etapas de parecida extensión, transcurridas entre el 8 y el 30 de abril de 1963. Todas tienen la misma estructura: el relato definitivo de la jornada, extenso y pormenorizado; el diario de viaje, conciso a modo de recordatorio como borrador del relato mayor; los datos sobre las localidades que se sitúan al lado del camino, demográficos sobre todo; el libro de oro, agradecimientos de alcaldes y personalidades en honor de los peregrinos que firman el libro; y acopio de correspondencia librada a amigos y conocidos o recortes de prensa que se hacen eco del paso de los peregrinos. De todos estos componentes, el más importante por la densa información cultural e histórica que aporta es el relato inicial. Describe con detalle el conjunto histórico-artístico de cada aldea, pueblo o ciudad, con la fluidez y conocimiento de un especialista como Jimeno. Además cuenta las conversaciones y encuentros que va teniendo con muchos personajes- curas, campesinos, comerciantes, secretarios etc- con extraordinaria naturalidad y dominio del estilo conversacional, lo que aporta al libro un valor natural, fresco y directo, que lo configura  como un excelente libro de viajes.

    Es José Mª Jimeno otro de los pioneros que, con su profunda pasión por la cultura, ha colocado los cimientos del Camino de Santiago en el siglo XX para que otros peregrinos vengan detrás a rezar al santo o simplemente a caminar con los demás.