Jaime Cobreros Aguirre. Camino de Santiago.

                 Nace en Rentería en 1942. Licenciado en Farmacia por la Universidad de Santiago en 1965, trabaja como analista clínico, pero compagina esta labor con la de investigador y escritor de temas jacobeos. Se diría que dos son los temas axiales de su labor, la del Arte Románico y la del Camino de Santiago, considerados ambos como símbolos religiosos o sagrados que conducen indefectiblemente al conocimiento del Creador. Llama la atención sobre todo que Cobreros sintetiza armoniosamente el papel de científico y creyente, algo que no es muy frecuente en los ámbitos intelectuales. Cultiva además la actividad fotográfica, complemento probablemente ineludible de la escritura, atesorando un rico patrimonio personal sobre el arte prerrománico y el románico españoles. Participa en fecundas actividades, por lo que obtiene en el año 2005 el galardón “Anduriña de Plata”, como reconocimiento a la labor de investigación sobre el Camino de Santiago. Publica en Revistas del país y extranjero, y su obra ha sido traducida a varios idiomas. De entre ellas se traen a colación una guía titulada Camino de Santiago, editada en 1988 por primera vez, y Camino de Santiago, geografía del Espíritu, publicada en 2004, que es una reflexión personal de la dimensión religiosa de este fenómeno, una guía diferente y singular.

                El Camino de Santiago, a secas, es una excelente guía práctica pluriinformativa que dejará satisfechos seguramente a los más exigentes. En la introducción el autor plantea una breve historia del Camino desde sus orígenes hasta la actualidad. La parte final comenta las razones que han empujado a los peregrinos de todos los lugares del mundo a seguir los pasos de este universal sendero. Propiamente la guía la distribuye en dos primeras etapas–Somport y Arneguy, pasando por Roncesvalles hasta Puente La Reina-y cuatro posteriores-Puente la Reina a Sto. Domingo de la Calzada, de Sto. Domingo a Fromista, desde Fromista a Ponferrada, y Ponferrada a Compostela. Cada etapa presenta un mapa que recoge al detalle todas las poblaciones y los comentarios culturales e históricos de los principales núcleos. Tampoco faltan consejos muy útiles para quienes viajan en vehículo o a pie. Un aspecto peculiar es el sentido religioso que el autor aporta siempre que viene al caso. Una cronología de los sucesos más reseñables, seguida de una bibliografía selecta y unos peculiares anexos cierran esta parte. Entre estos son especialmente atractivos las sugerencias dictadas a los peregrinos y, especialmente, a los fotógrafos, a quienes se dirigen un conjunto de técnicas para recoger mejor las imágenes que se antojen. Por último, se valoran los albergues y se nominan las asociaciones creadas hasta la fecha por si fuese necesario su concurso.

              De guía espiritual puede calificarse el segundo libro Camino de Santiago, geografía del Espíritu. Es, sin duda, un libro profundo y sincero, que es mucho decir en los tiempos actuales. Sienta el autor que el Camino de Santiago tiene una dimensión cósmica, puesta de manifiesto desde las más antiguas peregrinaciones, pues el peregrino caminaba guiado por la Vía Láctea, y es la dimensión espiritual de aquel la que pone en estrecha relación al hombre con el cosmos. Por supuesto, detrás de esa realidad se presenta omnímoda y todopoderosa la figura de Dios como creador del Universo, hacedor de Todo. El peregrino en su viaje experimenta el paso no solo por los pagos y senderos físicos, sino por las vías que han de conducir al conocimiento íntimo de Dios, en virtud de lo cual transita el andariego por las vías purgativa, iluminativa y unitiva.

         Pero independientemente de esta carga religiosa personal y subjetiva, el libro anota hallazgos de honda caladura. Así comenta la importancia del rito y de los puentes, y la simbología del arte Románico como expresión ligada a la religiosidad del Camino de Santiago. Por último, concluye el escritor que Santiago, la Catedral y la tumba apostólica constituyen la meta y la culminación espiritual del peregrino, que alcanza en este espacio y tiempo la ansiada unidad con el supremo Creador. Libro, por lo tanto, escrito y comprendido desde el punto de vista de la Fe cristiana.

       La prosa de Jaime Cobreros es limpia, clara, discurre como arroyo cristalino, y desembarazada de circunloquios innecesarios tan frecuentes en esta clase de textos ensayísticos. Es además breve y densa, sobre todo en su primer libro, lo que convierte la guía del Camino de Santiago en un recurso muy útil para el que desee emprender este inagotable, rico y sorprendente Camino.