Peregrinos cronistas (y V).

imagesCABTR2WG

     Se citan  a continuación de modo sucinto nombres y obras de peregrinos que han escrito en la última década del siglo XX y primera del XXI. En unos casos son impresiones y huellas que la ruta ha ido dejando y, en otros, son estudios concienzudamente elaborados que revelan facetas diferentes del Camino, sobretodo, las mágicas y esotéricas que ejercen indudable atractivo y fascinación en los lectores.

     Es Juan García Atienza (1930-2011), además de viajero por los rincones más insólitos de la vieja España, un estudioso de las cuestiones más misteriosas del Camino. Su trilogía El Camino de Santiago: La ruta sagrada (1992), Los peregrinos del Camino de Santiago (1993) y Las leyendas del Camino de Santiago (1998) son ya un clásico para quienes gustan de estos temas e incluso para estudiosos de universidades y centros de investigación. La actriz Shirley Maclaine hace una provechosa peregrinación en el año 1994, siendo el resultado la redacción del libro El Camino, un viaje espiritual. En el año 1998 Luis Carandell (1929-2002), brillante cronista parlamentario de la década de los ochenta, publica su libro Ultreia, en que recoge de forma entretenida y con estilo suelto, ameno, anécdotas, leyendas, y otros comentarios. Eso sí, y en honor a la verdad, se plantea hacer el recorrido en coche para llegar pronto a Santiago un 25 de julio. También en automóvil transita Fernando Sánchez Dragó de donde resulta La Historia Mágica del Camino de Santiago (1999), en la línea iniciada porAtienza.

    En el siglo XXI Mariano Fernández Urresti realiza el trayecto en bicicleta y traduce sus  experiencias así como el tratamiento de asuntos esotéricos en Un viaje mágico, el Camino de Santiago, (2004). El camino tampoco pasa desapercibido para el pintor asturiano Alfredo González Sánchez que capta con igual maestría la fragosidad de los Pirineos o la planicie amarilla de tierra de campos en la colección de pinturas Alfredo debuxa o Camiño (2008). Completan esta nómina Una obra peregrina (2009) de Alfonso Biescas , que realizó dieciséis veces el camino, y en una de ellas decidió cambiar la profesión de diseñador por pintor. Por último, la crónica Bueno, me largo, es  otra visión novedosa de un extranjero que visita el Camino, Hape Kerkeling (2009).

     Aunque pueda resultar impropio en este contexto, sin embargo es cierto que el género narrativo no ha podido sustraerse al embrujo del camino. Tal es el caso de Tracy Saunders que aprovecha su novela Peregrinos de la herejía para ponerse del lado de los defensores de la teoría priscilianista en la controversia por la identidad del inquilino de la tumba catedralicia. Y por último, recordar al escritor brasileño Paulo Coelho, autor de El peregrino (1987), en que se propone como apéndice final que cada cual encuentre en esta tierra el sentido de su vida.