Peregrinos cronistas (I).

  Cronica_pinatense[1]     El cronista era el escribano acompañante del noble o rey que, diestro en el arte de escribir y estilo claro, contaba los acontecimientos más destacados de su reinado o señorío en un orden cronológico. Hubo también cronistas que capturaron las impresiones de sus viajes a lo largo del mundo, y por supuesto, peregrinos que contaron el elenco de sucesos, hechos e impresiones de los que fueron protagonistas en su andadura a través del camino de Santiago. Ellos son una fuente viva y fresca para la recomposición de la historia del camino.

      El primer peregrino cronista del que se tiene noticia es Aymeric Picaud, al que ya dedicamos algunas líneas en apartados- casos los denominábamos precedentes. Por no repetir ideas, sintetizamos que Aymeric era un clérigo de Poiteau del siglo XII, próximo al Papa Calixto II, presunto compilador del Códice Calixtino o Liber Sancti Jacobi, libro hagiográfico; y seguro autor del Libro V, considerado la primera guía del Camino de Santiago. Parece que en torno al año 1140 el clérigo de Poiteau entrega a la curia catedralicia de Santiago el Códice Calixtino y que fue acompañado, dato nuevo que se aporta, por una misteriosa mujer de nombre Girberga de Flandes, a quien algún autor llama su socia. Hay, incluso, quien sugiere, la escritora Carmen Pugliese, que ella pudo ser la autora cierta del libro atribuido a Aymeric.

   Carácter diferente al de Aymeric Picaud es el de Geoffroi de Buletot, de origen parisino y autor del Diario íntimo, año 1381. Adorna a este peregrino un haz de virtudes y cualidades (sencillez, garbo en su estilo literario, sutil inteligencia para entender el entorno, ánimo resuelto para afrontar las dificultades, interés de su historia), que lo hacen tan singular e interesante que bien merece una glosa aparte en el capítulo siguiente.

    Siguen a estos peregrinos otros como Nompar II, señor de Caumont, apodado el Barón inglés, que viaja a Santiago en 1417 y un año después a Jerusalén. Parece que de resultas de ambos viajes se produce un cambio de vida del protagonista como consecuencia de una fe profunda en la que se sume; y Hermann Künig Von Vach, que llega a Santiago en 1495 y es redactor de un itinerario a la ciudad compostelana. Ambos recogen y propagan el milagro de la horca y los pollos asados y redivivos de Santo Domingo de la Calzada: el gallo y la gallina asados que el juez empezaba a devorar volvieron a cacarear con plumas de la misma manera que el cuerpo del muchacho ahorcado, falsamente acusado de hurto, estaba vivo porque lo sostenían la Virgen María y el Santo que da nombre a esta espléndida villa riojana. Los milagros, de posterior tratamiento, constituyen un adobo importante del Camino santiagués.

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