Nueva carta para ti.

    Llevo hasta este momento escritos algunos renglones que pretenden descubrir diferentes aspectos de este importante Camino de Santiago , a sabiendas que se trata de apuntes improvisados e informales, que no agotan el tema de ninguna manera, pero que responden a preguntas que yo mismo me planteo y respondo sin falseamientos ni mistificaciones de ninguna clase. Tampoco pretendo hacer ciencia porque ni este es el lugar ni poseo el numen que solo los dioses conceden a sus mejores acólitos o bardos. Solo creo pequeños cuadros pintorescos que pergeñan la variada policromía del Camino. Y esos cuadros nos ayudan a descubrirlo mejor.

        Cierro un capítulo, el tratamiento del Camino desde una perspectiva genérica, y abro uno nuevo que presenta al Peregrino como centro y protagonista principal porque, sin Él, no lo olvidemos, no hay nada. Recordemos los versos del poeta que subrayan que sin caminante desaparece el camino. Por eso, las hojillas siguientes filtradas en este cuaderno versarán sobre este agonista, que además lo es de verdad porque pugna contra el tiempo y las adversidades. Así pues, los párrafos venideros darán rienda suelta a este singular, curioso e inimitable personaje.

        Solo necesito tiempo, otra vez.

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