El Camino Francés según el C. Calixtino (II).

Camino-de-Santiago[1]        El Camino Francés es el más importante no solo por el elevado número de peregrinos que desde el siglo IX hasta hoy ha transitado por sus calzadas, sino también por la impronta cultural que ha ido dejando como fértil semilla. Y es ya el Códice Calixtino, Libro V, el que relata con toda clase de pormenores las contingencias naturales del Camino.

        De Francia partía la ruta, de ahí su denominación, desde cuatro puntos: el primero desde Saint Guilles a Montpellier y Tolosa  (conocida como Vía Tolosana, de especial interés); el segundo desde Santa Mª del Puy a Santa Fe de Conques y San Pedro de Moissac (la Vía Podiensis); un tercero que partía de Sta. Mª Magdalena de Vezelay a Limoges y Perogueux (la Vía Lemovicensis); y un cuarto que arrancaba de San Martín de Tours a Poitiers y Burdeos (la Vía Turonensis). La primera entra en España por el Puerto de Somport, provincia de Huesca, y las tres restantes se aventuran en solar hispano por el paso navarro de Roncesvalles, de resonancias épicas para la historia francesa. Todas las vías confluyen en territorio español en Puente la Reina, Navarra, y a partir de este espacio el Camino es el mismo para todos los peregrinos hasta Santiago, con la salvedad de que existe la posibilidad de dejar el Camino Francés en León para incorporarse al del Norte en Oviedo.

        Sobre los pueblos y burgos dispersos por toda la longitud de la ruta sólo mencionamos los que despiertan algún comentario logístico en el autor  o los florecientes en esa época: Estella – “ fértil en buen pan y excelente vino, así como en carne y pescado”-, Logroño, Nájera, Santo Domingo, Burgos,  Castrojeriz, Frómista, Carrión –“ villa próspera y excelente, abundante en pan, vino, carne y todo tipo de productos, Sahagún – “pródigo en todo tipo de bienes, donde se encuentra el prado donde, se dice, que antaño reverdecieron las astas fulgurantes que los guerreros victoriosos habían hincado en tierra”-. El apunte hace referencia a la leyenda según la cual la chopera existente a la salida de Sahagún en dirección León fue el resultado de la transformación de las lanzas en árboles como signo de la protección que dio San Facundo, patrono de la villa, a los cristianos que aguardaban la señal para combatir contra los árabes. Se recuerda luego Mansilla, León- “ciudad sede de la Corte Real, llena de todo tipo de bienes”-, Astorga, Triacastela y Compostela- “excelsa ciudad del Apóstol, repleta de todo tipo de encantos, la ciudad que custodia los restos mortales de Santiago”.  

     Dice Aymeric Picaud que el Camino Francés debía recorrerse en trece días, eso sí a lomos de un caballo duro como el pedernal.

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