Historia de las peregrinaciones. Sus orígenes, rutas y religiones. Luis Bonilla García.

       Luis Bonilla García es un polígrafo y erudito nacido en Madrid en 1915. De amplias miras, trata asuntos relacionados con la antropología, el arte, la sociología, la música y, por supuesto, no es ajeno al hecho del tema jacobeo. En esta línea de investigación destaca el libro Historia de las peregrinaciones. Sus orígenes, rutas y religiones, publicado en el año 1965 por la editorial Biblioteca Nueva.

       Dos cuestiones merecen destacarse por encima de todo.

      En primer lugar, el autor realiza un estudio universal de las peregrinaciones, comprendiendo no solo las jacobeas, sino las que tuvieron lugar en Roma ante las tumbas de San Pedro y San Pablo, dentro del ámbito cristiano, muy populosas y luego rivales de las de Santiago de Compostela. Además realiza un repaso de las peregrinaciones musulmanas a La Meca, de las que tuvieron lugar en la India y China, e incluso desbroza el camino sobre las peregrinaciones en América antes de la colonización europea, que arraigaron en las tribus de los Aztecas, Mayas, Incas y otras. Cierra este estudio con la incorporación de un capítulo dedicado a las peregrinaciones en la Antigüedad. En consecuencia, hay una mirada global hacia las peregrinaciones acaecidas en el mundo a lo largo de miles de años.

      La segunda de las cuestiones importantes  se refiere, ya en el ámbito de las peregrinaciones jacobeas,a la explicación de la interesante teoría del benedictino Justo Pérez de Urbel, medievalista, acerca de los orígenes del culto a Santiago que, dicho sea de paso, se ha mantenido discretamente en las sombras. Mantiene el ilustre fraile que las reliquias de Santiago Apóstol llegaron a la iglesia de Santa María de Mérida traídas por mercaderes orientales, permaneciendo allí durante al menos el siglo VII. Fundamenta esta opinión en el hallazgo de una lápida blanca de mármol, fechada en la primera mitad del siglo VII, en cuyo margen derecho figura una inscripción que dice que bajo el altar de la iglesia reposan las reliquias de algunos santos y de Santiago, el Zebedeo. Sigue diciendo el benedictino que estas reliquias fueron trasladadas, desde el Guadiana y a través de vía marítima, a Galicia por los mismos monjes conventuales, que huían de los ejércitos musulmanes, para ser depositadas en la iglesia de Santa María de A Corticela, iglesia independiente en su origen que luego se incorporó al conjunto de la catedral compostelana. Sostiene Pérez de Urbel  que las reliquias eran visitadas y veneradas en esta iglesia durante el siglo VIII. De este modo, se sigue manteniendo que las reliquias de Santiago están verazmente en el arca de la catedral, pero el advenimiento a esta ciudad contraviene el relato clásico, por otro lado, tildado de legendario por el mismo Luis Bonilla.

       La reacción, cuenta el escritor, no se hizo esperar y sobre el dictamen del Padre Justo, a pesar de su excelente posición jerárquica en el régimen de la época, recayeron críticas y montones de artículos que defendían la tesis tradicional del origen de las reliquias de Santiago, destacándose la defensa de D. Salustiano Portela  Pazos y de D. Jerónimo de la Higuera.

    El resto de este capitulo es un resumen de aspectos culturales e históricos del Camino de Santiago: las rutas a través de Francia, la ruta del camino Francés en España y la importancia que adquirió la Orden de Santiago en cuanto a la protección de los peregrinos y la lucha posterior contra la ocupación árabe de la Península.

    Puede decirse que el Camino de Santiago adquiere una dimensión distinta y nueva, pues el escritor incardina este fenómeno en un contexto más amplio, que contempla las peregrinaciones en su conjunto a lo largo del tiempo y del espacio. Porque ha entendido que probablemente existe un nexo común, y es la necesidad de hacer camino como un proceso de cambio y aprendizaje.

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