Fernando Lalanda Pijoan. ¿Sois Peregrinos?

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            No se ha conseguido ningún dato biográfico sobre FERNANDO LALANDA, pero sí se sabe que realizó por primera vez el Camino de Santiago en 1976 cuando contaba 19 años. En consecuencia, es 1957 el año de su nacimiento. Probablemente el lugar del feliz acontecimiento sea Madrid. Desde el recorrido de aquella singladura el propio personaje reconoce sentirse fascinado por el Camino, lo que ha marcado profundamente su vida posterior. La manifestación más pública del prurito jacobino ha sido la creación de un Centro de Investigación y Documentación Jacobeo, cuyo objetivo es básicamente la recuperación de la documentación del camino y de su historia a lo largo del siglo XX,  con la finalidad de aportar luz al fenómeno jacobeo. Ha participado en exposiciones, conferencias, artículos especializados y ha escrito un buen tropel de libros, entre los que se subraya ¿Sois peregrinos? 1976, un Camino en la Transición, publicado en el año 2011.

         Aunque se ha publicado en la fecha indicada, sin embargo el grueso del texto data de 1976. El autor aclara en el epílogo que el libro es la reproducción literal de dos cuadernillos o notas realizados durante el peregrinaje de 1976-otros dos se perdieron-y de la redacción actual de los recuerdos del pasado, sobretodo del comienzo y el final en Compostela.

       Consta de veintiséis capítulos y cuatro anexos, además de un prólogo y un epílogo. El prólogo, a cargo de José Antonio de la Riera, llama la atención sobre la valentía y valor de unos muchachos que deciden lanzarse a la aventura de transitar el Camino de Santiago cuando nadie lo conocía y cada recodo, a pesar del esfuerzo de pioneros como Valiña o Goicoechea, resultaba una sorpresa. No podía ser, destaca el prologuista, que los peregrinos actuasen movidos por una moda que aún, obviamente, no había nacido.El epílogo es realmente sabroso: descubre al lector que su única guía del camino es una reliquia que les facilitó el Ministerio de Información y Turismo, que por esos días el gobierno amnistía a los presos políticos de la era de Franco en medio del revuelo de los partidos afines al régimen pasado, que conoce a personajes ligados al destino del Camino como don Elías Valiña y, como dato interesante, se explica la razón del viaje, a saber, la aventura es intrínseca a la juventud, va ligada al ánimo del escritor como parte de sí mismo. Concluye el epílogo con una relación de agradecimientos, especialmente al peregrino a quien se anima a dignificar el camino con su presencia austera, honrada y verdadera. Los anexos son epístolas entrañables dirigidas a sus padres, que revelan el respeto filial del escribiente y el amor entre ambos.

       El viaje propiamente se inicia a finales de junio del año mentado y toca a su fin el 26 de agosto. Lo realizan los hermanos Fernando y Eduardo, a pie, como gusta decir el autor, y cargados con mochilas que incluyen trebejos y útiles de gran peso. Recorren el Camino Francés, si bien optan por la antigua vía que se desviaba por Pancorbo desde la localidad de Estella a Rabé de la Calzada y Castrojeríz, sin pasar por Burgos. El relato es en conjunto simpático, desenfadado, plagado de anécdotas, como corresponde a unos intrépidos jóvenes que desafían los hábitos juveniles sin dejar de ser jóvenes. Y en cuanto al estilo literario resulta fresco, ameno, muy fluido y natural, pero a la vez maduro, con aciertos descriptivos y diálogos cuajados, que añaden al texto aún más valor y placer de lectura. No está exento el libro de pensamientos sorprendentes, que confirman el proverbio de que la madurez no está reñida con la edad, como lo prueban los dos protagonistas.

   El texto lo complementan fotografías muy variadas, carta credencial, planos, sellos y fotos propias de los dos hermanos que, probablemente provocarán en la actualidad la nostalgia de los años idos y ya perdidos inexorablemente por mor del destino. Y es que el tiempo pasa.