Jesús Torbado. El peregrino.

        el peregrino de torbado  JESÚS TORBADO CARRO nace en León en 1943, aunque vive su infancia en San Pedro de las Dueñas. Dicen sus biógrafos que en la calle de su residencia leonesa estaban alojados algunos zapateros que cosían las sandalias estropeadas de los peregrinos. Esta circunstancia junto a la de haber residido los primeros años en Tierra de Campos, influyen sin lugar a dudas en su interés por el camino jacobeo que traslada perspicazmente a la novela El Peregrino, Premio Ateneo de Sevilla, año 1993. Descubre pronto su vocación literaria como narrador, lo que le aleja de estudios y carreras universitarias que inició y abandonó. La crítica lo sitúa en la etapa de la novela realista de los 50, pero no es solamente un autor testimonial de la realidad objetiva que le circunda, sino que transciende además este nivel para integrarse en una literatura con carga simbólica y subjetiva. Eso sí, nunca pierde el sentido crítico de una realidad política y social a la que fustiga constantemente.

         La novela, que tiene un narrador omnisciente en tercera persona, se distribuye en dos partes o ”libros”, según el juicio del propio escritor. La primera relata el viaje en el siglo XI que a través del Camino Francés un joven francés, Martin de Châtillon, emprende hasta Santiago de Compostela para pedir al Apóstol que libere a su aldea de la peste. Es acompañado de algunos personajes claves, tales como Iscam y Abul Abbás. Iscam falsifica documentos que autentifican reliquias de santos, que no lo son en realidad, mercantilizando este aspecto tan fundamental en las peregrinaciones a Santiago. Abul Abbás es un médico musulmán que acude a Compostela para comprobar qué huesos le faltan al Apóstol. Otros protagonistas principales son D. Ramírez y su hermana Oria, que acompañan a nuestro personaje a San Millán de la Cogolla, donde Oria entra en un claustro de monjas y Ramírez fallece. La segunda parte cuenta el regreso de Martin. Suceden una serie de aventuras de fondo histórico, como es la revuelta de los burgueses de Sahagún que se rebelan contra el poder de la abadía benedictina de San Facundo, pero es reseñable el hecho del rapto de una monja en O Cebreiro con la que convive el agonista en Villafranca del Bierzo hasta que ella muere.

     Con estos antecedentes se singularizan dos temas centrales de la novela: el de las falsas reliquias en un tiempo en que éstas crecen extraordinariamente como motivo principal de las peregrinaciones. No hay iglesia o ermita que se precie en la Edad Media que no exhiba orgullosa huesos o partes corporales de un santo, de modo que Jesús Torbado aprovecha el relato para criticar sin remilgos la manipulación fraudulenta que muchos, incluida la iglesia, hacen de esta cuestión. Pero la diatriba continúa con la colación del tema sobre de quiénes son los restos de la tumba hallada en la Catedral de Santiago, cuestión que ha despertado comprensiones y ataques a pesar del carácter novelesco del texto de Torbado.

    El carácter histórico de la novela lo aportan la presencia de personajes y monarcas de indudable protagonismo en el camino jacobeo. Fernando I, Sancho II y Alfonso VI se suman a los protagonistas anteriores. Otras figuras son meramente nominales, El Cid, Santa Oria, Santo Domingo de la Calzada y el monje Gaucelmo. Por consiguiente el tiempo externo puede situarse en torno a la segunda mitad del siglo XI. No faltan tampoco leyendas jacobeas como la intervención de Carlomagno en Sahagún de Campos contra los baluartes musulmanes, que acudió en ayuda del monarca asturiano Alfonso II,  la batalla de Clavijo, el martirio de San Facundo y San Primitivo, patrones de la villa de Sahagún, etc.

     Es por lo tanto una novela-mosaico de las costumbres y tipos de toda laya y origen, contextualizada en este período áureo del Camino de Santiago, brillantemente escrita y no exenta del humor e ironía que caracterizan a este importante novelista contemporáneo.

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