Los hospitales. Etapas.

 Antiguo Hospital de San Marcos (León)                                        pixelecta_camino-de-santiago_082-leon_146763[1]

        Varias cuestiones aclaratorias. La primera es que durante la Edad Media la palabra hospital- que procede del latín hospitalem “habitación para huéspedes”- significa la construcción, ya pequeña o doméstica, ya de mayores dimensiones, que da cobijo, alimento y asistencia sanitaria a pobres, peregrinos y enfermos. A partir del año 1500 la palabra restringe el significado y señala específicamente el edificio que brinda cuidados sanitarios a los enfermos. Debe tomarse el término, por lo tanto, como genérico en el Medievo, y restrictivo a partir del Renacimiento. En segundo lugar, los hospitales no solo atendían las necesidades del peregrino que seguía viaje a Compostela, sino el de todos los que carecían de recursos propios, los más pobres, o los que tenían graves padecimientos. Tenían un sentido eminentemente caritativo. En tercer lugar, había además establecimientos privados, como mesones, fondas o centros curativos, que prestaban sus servicios a los ricos que podían pagar con su dinero. Es en estos lugares donde se producen los engaños y estafas de los que numerosos edictos y leyes previenen y castigan a quienes con malas artes engañan al peregrino. Y por último, la red de hospitales del Camino de Santiago no llega a suponer un conjunto homogéneo de edificaciones sobresalientes de caracteres similares arquitectónicamente, es decir, no existe ni puede hablarse de un estilo constructivo común como sucede con las iglesias o monasterios del Románico. En muchos casos se trata de simples casas sin más distintivos ni marcas especiales.

    Hay algunas razones por las que la ruta de Santiago es tan prolífica hospitalariamente. Es evidente que el Cristianismo hace del principio de la asistencia física y espiritual al necesitado un fundamento básico de su doctrina pues quien atiende al enfermo, al peregrino atiende al mismo Jesucristo. Pero también los monarcas, los monjes de Cluny y los burgueses tenían pingües ganancias con la creación de hospitales.

    Durante los siglos X y XI la acción hospitalaria la ejercen sobre todo los monasterios cluniacenses. Estos disponen de un hospicio, generalmente situado a la entrada, donde reciben a los peregrinos, reparten limosna entre los más necesitados y curan a los enfermos. Como complemento de la enfermería, algunos conventos cultivan intramuros viveros de plantas medicinales lo que supone una aportación valiosísima a la ciencia farmacéutica. Destacan los benedictinos de San Salvador de Leyre (Navarra), San Zoilo de Carrión de los Condes (Palencia), San Benito de Sahagún (León), el cenobio dotado de mayores recursos, etc. A partir del siglo XII y XIII otras órdenes religiosas sustituyen a los benedictinos, tales como los canónigos regulares de San Agustín que organizan hospederías en Roncesvalles y Somport, la de San Marcos de León etc. los Antonianos que fundan leproserías en San Lázaro de Hornillos del Camino u hospederías como la de San Antón, junto a Castrojeriz. Los monarcas contribuyen igualmente al levantamiento de estos edificios, como es el caso de Alfonso VI de Castilla, promotor del Hospital de San Juan en Burgos, Alfonso VIII que construye el Hospital del Rey, en la misma ciudad burgalesa, o los Reyes Católicos que fundan el Hospital de la Reina en Ponferrada e inician las obras del Hospital Real de Santiago de Compostela. También las órdenes militares se suman a esta labor como la del Temple que crea hospitales en Villalcázar de Sirga y Ponferrada, la de Santiago en Hospital de Órbigo o la de San Juan de Jerusalen que se asienta en Navarrete o Atapuerca. Y desde la mitad del siglo XIII hasta el siglo XVI son los laicos, burgueses y mercaderes de fortuna quienes alientan estas labores mediante la fundación de hospitales en las urbes más importantes. Por ejemplo, hubo en Burgos, a finales del siglo XV, seis hospitales que pertenecieron a un solo comerciante.

     Con los hospitales se cierra la infraestructura del camino, las iglesias y monasterios cuidan del alma, mientras que aquellos aseguran el cobijo, el pan y las medicinas del peregrino.

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