Alejandro Uli Ballaz. Herru Sanctiagu y otros.

       Alejandro Uli Ballaz nació en Sangüesa, provincia de Navarra, jalón importante del Camino de Santiago, en el año 1924. Su infancia transcurrió en esta bella y románica localidad, que a buen seguro marcó su interés por los secretos del camino cuando veía que algún raro peregrino pasaba por las calles en que jugaba. Se hizo franciscano y trabajó como Catedrático de Instituto. Fue fundador de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Zaragoza en 1988, así como el impulsor de la Revista de la misma Asociación “Caminamos a Santiago”, aún vigente. Ha recorrido más de treinta veces el Camino, del que es un experto, siendo la primera vez en el año 1971, sobre un sendero aún dubitativo y en ciernes. Fruto de este primer viaje es el libro Herru Sanctiagu, Diario de una Peregrinación, año 1976, un guiño al lector a que secunde sus pasos. En 1990 cuaja otro libro de crónicas viajeras, más maduro y acabado, con el título ¿Te vienes a Santiago? Y en 2004 sale a la luz Vivencias jacobeas, epítome de las anécdotas más entrañables del autor. Su larga experiencia de romero ha sido reconocida con el Premio “Miembro de Honor”, otorgado por la Sociedad Geográfica Española, en 2010.

       Herru Sanctiagu es el relato del primer viaje como peregrino que realiza en el año 1971, obra escrita al calor herru1del viaje, aunque no publicada hasta unos años después. Hace bueno el lema que dice que el origen del Camino es la casa propia, y parte junto a sus amigos Antonio, movido por una promesa, y Rafa, un joven adolescente, desde la basílica del Pilar de Zaragoza hacia Compostela, uniéndose al Camino francés en la ciudad de Logroño. La peregrinación comienza el 27 de junio y concluye el 21 de julio. Entre ambas fechas el autor cuenta los sinsabores y desaires de algunos, o las bonhomías y gestos solidarios de otros, siempre asumidos con entereza de ánimo y buen humor, que son arraigadas cualidades de Alejandro. Es curioso de señalar los encuentros que tiene en Revenga de Campos con el sabio estellés José Mº Jimeno Jurío, que ya había realizado el Camino en 1964 con sus amigos, y en O Cebreiro con Elías Valiña, otra figura señera de la ruta jacobea. El autor hace especial hincapié en la mención de la topografía, toda vez que el libro tiene una intención informativa para futuros caminantes, como en su día lo fue el Libro de la Peregrinación de Picaud. La descripción de ciudades y pueblos es meditadamente lacónica, si bien son muy importantes los registros que vienen a final del libro como Notas que ofrecen información histórica y etnológica de gran interés, incluido el pergeño de un mapa del Camino.

         ¿Te vienes a Santiago? Es el libro de la madurez del autor, que ha recorrido hasta la fecha de su publicación, te-vienes-a-santiago1en 1990, casi una docena de veces el Camino de Santiago. Como libro horneado por un experto, la mirada sobre el Camino es en esta ocasión más tranquila y sosegada, es decir, más profunda. El escritor explica sucesos y hechos históricos a su paso por Estella y Viana, relata milagros y leyendas- la leyenda del “chori” en Puente la Reina, el “milagro de la luz” en San Juan de Ortega-, se entretiene en describir iglesias, pueblos y obras civiles, y, además sigue aportando riquísima información acerca de la topografía y toponimia jacobea. No falta tampoco el sesgo crítico a propósito del descontrolado ensanche de las ciudades, que desnaturalizan el camino, o del problema del desangre de los pueblos cuyos habitantes huyen a las urbes en busca de mejoras económicas, como Tosantos o Espinosa del Camino. Singularmente emotivo es el recuerdo que tiene de Elias Valiña a su paso por O Cebreiro, sorprendido por una muerte prematura el 11 de diciembre de 1989.

      En Vivencias jacobeas, Alejandro Uli cuenta sucesos o recuerdos, vivencias en definitiva, que contrajo a lo largo de sus viajes por el Camino de Santiago. Forman en total una gavilla de cuarenta y vivenciastantos relatos, sabrosos, curiosos, íntimos, que testimonian una vida entregada al conocimiento de la ruta jacobea. Pero sobre todo revelan el fondo de un hombre bueno, sensible e inteligente, que ha sabido aunar la sabiduría que otorga la observación con el sentimiento religioso, que ha dado sentido a su vida.

   Libros admirablemente escritos, de gran riqueza léxica, y dotados de un ritmo narrativo adecuado, que supone el mérito principal del género narrativo. La lectura de estos diarios, a buen seguro, no defraudará a nadie.