Pudo evitarse la pandemia.

“Pudo evitarse la pandemia”, es la conclusión a que ha llegado un grupo de expertos independientes, denominado Panel Independiente para Preparación y Respuesta ante la Pandemia, a quien la OMS encargó el estudio y valoración de la Covid19, y cuyo dictamen hemos conocido hace unas horas. El objeto del encargo no ha sido otro que tomar nota de los yerros cometidos para aprender las soluciones que deben tomarse en el futuro ante otras posibles pandemias.

A juicio del comité científico, los países más avanzados (EEUU, Europa) y la OMS (Organismo Internacional para la Salud) reaccionaron tarde ante la enfermedad, que rápidamente colonizó los rincones más remotos de la tierra sin ningún control. Desde que se conoció el brote infeccioso en Wuhan a finales de diciembre de 2019, transcurrieron dos meses antes de que la OMS, después de algunos titubeos, decidiera declarar a principios del mes de marzo el estado de pandemia internacional. España decidió confinar a sus ciudadanos, por ejemplo, el 14 del mismo mes, a instancias de aquella fatal declaración. Por lo tanto, apenas se quiso contrarrestar el empuje de la pandemia, ésta ya se había echado impíamente encima, provocando un daño imparable.

Como resultado de la rápida invasión del coronavirus, ningún país se pudo proveer adecuadamente de los recursos materiales y sanitarios para hacer frente al embate de la enfermedad. Es más, en el fragor de la enfermedad, se desató una lucha desigual e insolidaria por acaparar en el mercado los medios sanitarios necesarios. Otra de las conclusiones. España, por ejemplo, se vio desbordada por la falta de medios (respiradores, mascarillas, trajes…) y recursos humanos (aún era necesario más personal sanitario, particularmente en los centros de atención primaria).

A lo largo del desarrollo de la Covid, explica el informe, han faltado fundamentalmente el liderazgo de la OMS u otro organismo internacional para coordinar las acciones de todos los países en una misma dirección.

En consecuencia, sucedieron una concatenación de aciagas circunstancias que favorecieron el contagio, la desolación mundial y la muerte. Las cifras que arrojan las estadísticas al día de hoy son de 160 millones de contagiados y 3,33 millones de fallecidos, sin que aún esto se haya acabado.

Mirando al futuro inmediato, el panel de científicos insta a los estados ricos a que donen antes de septiembre 1000 millones de dosis de vacunas a los más pobres, así como que favorezcan el traspaso de patentes y recursos científicos. A medio plazo, urge a la OMS y a los estados acaudalados para que inviertan más dinero y medios con el fin de adelantarse a posibles pandemias, no improbables en un horizonte no lejano.

Pudo evitarse la pandemia, enfatiza un importante informe científico, si se hubiera actuado a tiempo, pero no es hora de lamentos inútiles, sino de levantar un conjunto de medidas que aborten ab initio cualquier futura calamidad mundial, susceptible de sembrar el mundo de dolor y horror. Nadie puede resucitar a los muertos, pero sí evitar que otros inocentes fallezcan por lo mismo.

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