Heterodoxias.

 

Los períodos críticos, como el que estamos viviendo, parece que son propensos a los deliquios de algunos. Es verdad que la acumulación de acontecimientos adversos, las plagas, pandemias, guerras, asesinatos, han sido aprovechados por personas extremas para propalar al mundo extrañas y falaces opiniones, con la intención de crear aún más confusión, miedo, o macabra adicción al bulo. Pero no está justificado, al menos, moralmente.

Entre las últimas doxas, propagadas a propósito de la pandemia, figuran la de que las vacunas en vías de investigación son una carga del diablo porque utilizan células de fetos humanos preparados exprofeso para esto, o de que llevan incorporadas mecanismos secretos para controlar la acción de las personas y, por lo tanto, someter la libertad a las instrucciones de Bill Gates, por ejemplo, u otro plutócrata de turno.

No faltan tampoco quienes niegan la existencia misma de la pandemia, tratándola como una simple “gripecilla” de poca monta, o reduciendo el número de fallecidos a niveles muy por debajo de la realidad -¡ojalá fuese verdad!-.

Lo cierto es que hay un grupo de personas (¿locos, insensatos, dogmáticos, ignorantes, faranduleros, charlatanes, embusteros, radicales, protervos, bergantes, ingenuos…?), que aprovechan este duro período para extender el caldo de sus sutiles doctrinas.

No hay otro camino ante esta cuestión que el seguimiento de la Ciencia y la aceptación de las razones de los científicos. Nada tiene que ver la Medicina ni la investigación del siglo XXI con la que se practicaba en época cervantina (aún se sacaban las muelas con tenazas), ni en tiempos del padre B. Feijoo (“el Arte médico todavía está muy imperfecto”). En la actualidad, la ciencia, entendida como suma de conocimientos empíricos, es decir, probados mediante la experiencia, y organizados en categorías universales, ha alcanzado un alto nivel, y por lo tanto, es el instrumento más idóneo para doblegar y vencer esta enfermedad mortal. Por si fuera poco, la OMS, institución de la ONU para el control y seguimiento de las enfermedades mundiales, avala y resume aquel desarrollo científico-sanitario

Hay que combatir desde la razón los falsos cantos de sirena. Las opiniones o creencias personales de los legos o advenedizos no interesan. Ahora, démosle la voz a la Ciencia, que a buen seguro nos sacará de esta, más pronto que tarde.

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