De Grado a Salas (I). Las fatigas del Indiano.

 

 

Plaza del Mercado de Grado

     Grado es una villa con la forma de un hacha de sílex, asentada en la ribera del río Cubia, que tiene como angosto punto de partida la entrada natural por el parque Manuel Pedregal y busca el ensanche en los modernos espacios públicos, como el campo de fútbol, el polideportivo y el mercado de ganado.

   Tiene una profunda singularidad, su carácter de villa itinerante o de camino, que influye sin duda en la personalidad hospitalaria y abierta, a la vez que comercial, de sus habitantes. Las causas de esta cualidad son históricas, pues no solo ha sido paso de los peregrinos hacia Santiago de Compostela desde el siglo IX, sino que por sus predios pasaba en el período romano una de las principales calzadas, siguiendo la Vía de la Plata, que unía la meseta leonesa con el puerto de Gijón y Astorga y, posteriormente en tiempos contemporáneos, los vaqueros del centro de Asturias recorrían este lugar todas las primaveras para ascender con los rebaños a las brañas de Teverga y Somiedo, allí llamados vaqueiros en la lengua occidental asturiana. Es Grado, por lo tanto, un lugar de paso de culturas a lo largo de los siglos, que ha modelado el carácter amable y comercial de sus gentes. Sin embargo, la carta fundacional de la villa data de mediados de siglo XIII, dentro de la política de creación urbanística impuesta por Alfonso X El Sabio.

   La calle central, flanqueada de casas con balcón y galerías acristaladas, se inicia con una elegante casa de mampostería de dos plantas y buhardilla, situada en un ángulo del parque de San Antonio, que perteneció a un ilustre “moscón” (gentilicio popular), D. Valentín Andrés Álvarez (1891-1982), probablemente bastante olvidado en el resto de Asturias. Fue primero físico, que decidió estudiar en París un curso de astronomía, pero se desencantó por alguna razón desconocida. Después se hizo economista, y destacó por esta labor como profesor en las universidades de Oviedo y Madrid. Sin embargo, no le faltó tiempo para el cultivo de las letras y la traba de amistad con algunos escritores como García Lorca y Benjamín Jarnés, que fueron recibidos en este domicilio de Grado en ocasiones diferentes.

Casa asturiana de Valentín Andrés

     La plaza del general Ponte, mejor reconocida como la del Mercado, es el espacio principal de la villa, donde se concierta todos los domingos del año uno de los mejores mercados de Asturias. De entre tantas mercadería de calidad, se han hecho célebres la variedad del queso afuega`l pitu y el melindroso tocinillo de cielo, que se sirve además en las confiterías próximas. Una escultura en bronce del año 1999, en el centro de la plaza, recuerda a todas las mujeres que, provistas de cestas y maniegas, pusieron en pie este mercado.

    El resto del conjunto urbano lo forman casas autóctonas, palacios y palacetes, denominados “indianos”,de bellas facturas, y otros edificios modernos, que se arraciman sobre todo entorno a la capilla de los Dolores. Son reseñables el palacio de los Miranda-Valdecarzana, actual casa de cultura y biblioteca, la casa de los Arcos, única representante de otras edificaciones similares que han desaparecido, la casa de los Fernández Miranda o la de Tejeiro, todas situadas en la franca plaza del Mercado y muy cerca de la capilla de los Dolores. A la entrada de la villa, lindante con el parque Manuel Pedregal, que exhibe un armonioso quiosco de forja y techo a modo de cúpula octogonal, se levanta mayestática, oculta entre tropicales palmeras, la casa-palacio de Velázquez, también llamada pomposamente el Capitolio.

   La mayoría de estas construcciones fueron levantadas por emigrantes asturianos que se fueron a  América a hacer fortuna durante los siglos XIX y XX, y aunque la mayoría no salieron nunca de la pobreza, otros consiguieron su propósito. Es el caso del tabaquero asturiano Manuel Velázquez que, a la vuelta de las Américas o en su estancia allí, mandó edificar a finales del siglo XIX esta llamativa casona-palacio.

                                                   Casa indiana de Velázquez o el Capitolio

    Antes de abandonar la villa, no pasa desapercibido el nombre que se le ha dado al instituto de Enseñanza Secundaria, IES. César Rodríguez. Fue también un emigrante, nacido en la Mata, concejo de Grado, que partió adolescente a Cuba y retornó habiendo aprendido a manejar el negocio de las ventas textiles, lo que favoreció que en el año 1940 fundase el Corte Inglés a partir de una pequeña tienda. Por no ser menos, otro joven emigrante, José Fernández, natural de El Rellán, Grado, popularmente conocido como Pepín Fernández, funda también Galerías Preciado en el año 1943.

 


Capilla de los Dolores

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