Decadencia y resurgimiento del Camino.

decadencia[1]      La ruta jacobea entra en el siglo XIV en una crisis de peregrinaje,  que se irá agudizando en las centurias siguientes hasta el punto de que ya entrado el XIX algunos documentos rezan que solo unas decenas de peregrinos llegan a Compostela. Se asiste pues a un olvido gradual del Camino y los senderos colmados de bullicio se tornan luego solitarios, campos en que solo se oyen lejanos tañidos de campanas. Todo ello viene provocado por un haz de circunstancias.

     El repentino cambio de estrategia de los reyes hispanos, que fijaron sus esfuerzos en la reconquista de las tierras dominadas por los musulmanes, dejó el Camino al margen de sus intereses. Por otro lado, en el ecuador del S. XIV la peste negra sembró de miseria y muerte el territorio europeo de modo que la pandemia se sumó a los peligros propios del Camino, y desanimó aún más a muchos peregrinos. Otra causa fue sin duda la eclosión del Renacimiento europeo  que sustituyó el teocentrismo medieval por la nueva filosofía antropocéntrica en que el interés por el hombre cobra una importancia sobresaliente. Se miró menos a Dios o se le miró de otra manera, de suerte que la mirada retornó al hombre. No ejerce menor influencia que las razones anteriores la aparición del protestantismo, siendo Lutero la figura prócer que desaconsejaba peregrinar a Santiago porque, además de otras causas, la tumba nunca acogió al apóstol yacente. Pero hay un hecho puntual muy importante: durante los últimos años del S. XVI el pirata Francis Drake expoliaba las costas gallegas y amenazaba con destruir la Catedral de Santiago y las reliquias del Apóstol. Así, el obispo Juan Sanclemente decidió ocultar en el trasaltar, a muchos metros de profundidad,  el sepulcro del santo, llevándose el secreto a su tumba. De este modo, el peregrino se vio privado durante casi tres siglos de las reliquias, lo que determinó que, si allí no había nada, el Camino pierde  su trascendencia religiosa.

      Pero el Camino es un Guadiana que pasa del silencio de sus aguas soterradas a la algarabía del líquido calentado por el sol y de esta manera se descubren  en 1878 los restos del apóstol. Este hallazgo relanza nuevamente  el deseo viajero de los peregrinos. ES en el último cuarto del s. XX cuando sucede el resurgimiento del Camino de Santiago. En la actualidad se concitan más peregrinos que nunca. Fuentes de información calculan que el año 2013 recibirá más de doscientos mil peregrinos.

     Y ello trae consigo la controversia sobre la identidad del sepulto .

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