Palabras de jubilación.

El aula de nuestra niñez (Museo Etnográfico de Grandas de Salime)

 

 

     El viernes pasado, día 13 de septiembre de 2019, leí ante el claustro de profesores un brevísimo escrito con motivo de mi jubilación voluntaria. Resulta un hito importante en la vida de toda persona, que alerta de que la vida está pasando en serio y no podemos mirar a otro lado. Lo di todo. También lo dejo todo. Muchos errores, algunos aciertos. Y sobretodo, el cuidado exquisito que siempre presté a mis alumnos,  motor vital de tantos años. Ellos son el recuerdo que me llevaré para siempre.

     Reproduzco a continuación la cuartilla leída.

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      Estimados compañeros:

   Dado que el próximo día 30 ha llegado el momento de mi jubilación, después de 36 años de andadura, permitidme que me cuele en este claustro con el propósito de dirigirme a vosotros con la mayor brevedad.

    Tres o cuatro cosas me han rondado estos días.

   La primera. Quiero daros las gracias por haber compartido durante estos cuatro años espacios y tiempo comunes, y por haber recibido siempre lo mejor de cada uno. Y quiero también desearos muchísima suerte en la larga trayectoria profesional que a todos os espera. Deseo también recordar con especial cariño a nuestros compañeros ausentes por enfermedad, y desde aquí desearles una rápida y eficaz curación.

   La segunda. Es normal que quienes estamos en esta circunstancia de jubileo tengamos la tentación de mirar atrás con tristeza y hagamos un esfuerzo por recopilar el recuerdo de los días pasados. Así desvelamos personas, caras, anécdotas, aventuras y desventuras. En definitiva, es algo muy natural trazar nuestra propia historia a partir de lo vivido.  Sin embargo, en este momento me reafirmo sobretodo en el presente y, sesgadamente en el futuro, decidiendo cómo voy a encarar la jubilación y qué proyectos albergo en el horizonte más inmediato. Creo que todos lo tenemos muy claro: vivir sin la disciplina laboral, caminar, hacer algo de deporte, ser más libre, algún viajecillo, mejores y más reposadas lecturas, trazar torpes renglones, estar más en familia. Vivir, en definitiva, con más intensidad que antes todo aquello que el trabajo nos ha ido quitando o nos ha mermado.

    La tercera. No he sido nunca amigo de dar consejos, aunque sí de pedirlos, pero por primera vez me apetece dar uno: “Sed buenos, y no más”. Estas palabras las recogió en un poema célebre Antonio Machado a la muerte de su maestro Francisco Giner de Los Ríos, que unos meses antes dejó escrita la misma expresión: “Sed buenos. Es suficiente”. Quiero decir con ello que seamos buenos con todos y, muy especialmente, con los eslabones más vulnerables de la cadena educativa, que son nuestros alumnos, porque ser bueno no es “buenismo”, es ser justos, como querían decir aquellos sabios.

   No quiero perder la oportunidad de recordar que la enseñanza y la educación son muy importantes en cualquier comunidad, no solo porque es uno de los tres pilares del Estado de Bienestar, sino también porque es una herramienta clave en la propagación de valores universales. La tolerancia, el respeto a los pueblos y las diferencias personales, el cuidado por el medio ambiente, el trabajo y el esfuerzo, la solidaridad, la amistad son principios que encuentran en nuestra profesión el caldo de cultivo ideal para su propagación. Por eso, la enseñanza es y será, mudando las palabras de Gabriel Celaya, un “arma cargada de futuro”.

  Y acabo con poesía, no porque pertenezca al departamento de Literatura o no solo por eso, sino porque la poesía es la manera más rápida y precisa de explicar los asuntos más esenciales.

   He seleccionado un poema que, en mi opinión, viene muy a cuento para quienes vamos cumpliendo años y apostamos ya por que el tiempo no pase tan deprisa. Pertenece a la escritora polaca, Wyslawa Szymborska, Premio Nobel de Literatura en 1996.

   Dice así:

        Camino por la ladera de una verdeante colina.

        Hierba, flores en la hierba,

        como si fuera un cuadro para niños.

        Un neblinoso cielo ya azulea.

        Una vista sobre otras colinas se extiende en silencio…

        Son las nueve y media hora local.

        Todo está en su sitio en ordenada armonía…

        Hasta donde alcanza la vista, aquí reina el instante.

        Uno de esos terrenales instantes

        a los que se pide que duren siempre.

 

                        Un abrazo sincero

P.D. Poco tiene que ver estas letras con el Camino de Santiago, aunque sí con el Camino de cada uno.

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El Camino Primitivo: De Oviedo a Melide.

 

          En preparación el nuevo libro El Camino Primitivo :De Oviedo a Melide, (propiamente el Camino acaba aquí, pues el resto ya es Camino Francés) con ilustraciones de Manuel Marco.  Probablemente sea publicado a finales del otoño.

          Se trata de un recorrido por el primer Camino a Santiago, que se produjo cuando Alfonso II El Casto, monarca astur del siglo IX, es llamado por el obispo de Iria Flavia, Teodomiro, una vez descubierto el sepulcro del apóstol Santiago en Galicia. En esta ocasión se sigue el itinerario del monarca con bastante fidelidad. Bellos paisajes, amenos prados, fragosa cumbres, ríos cristalinos, aldeas antiguas, gentes singulares, vetustas tradiciones, en fin, portentosa naturaleza, es el resultado de esta aventura por el Camino Primitivo, repartido entre el occidente de Asturias y el oriente lucense de Galicia. Se hermanan así dos regiones vetustas, dos culturas de profunda idiosincrasia.

 

 

 

 

 

¿Me equivoqué de Camino? Un peregrino en el Camino Francés

Ya publicado, mi nuevo libro, cuyo título figura en el encabezamiento. Es el relato personal del Camino Francés, una visión particular, a veces íntima, de la historia pasada y presente, de las leyendas que poblaron sus rincones, del paisaje variado de las regiones por donde pasa y sus gentes. En fin, una perspectiva subjetiva del actual Camino, eso sí, siempre emocionada y sentida, pues no hay relato sin pasión.

Puede adquirirse de momento en Editorial Círculo Rojo, Amazon, Carrefour;  en portales como todostuslibros.com ; agapea.com ; todocoleccion.net ; lanobel.com ; libreriaperona.com ; libreriacaprichos.com  ; papeleriaruizgutierrez.es  ;   libreriasixto.com ; libreriacydonia.com ;  delibrosmarbella.com ;  libreriaeltintero.es  ;  emelibrerias.es  ;  quijotudo.com  ;  decuento-onlin.es  ;  garabatopapeleria.es  ;  libreriaelcole.com  ;  papeleriacolores.es  ;  libreriaboticadelectores.es  ;  libreriamay.es  ;  goyralibreria.com  ;  libreriabahiadeletras.es  ; y en muchas librerías de toda España y Sudamérica. Conviene consultarlo en internet.

PUBLICIDAD DEL LIBRO:

-Añado el contenido de una entrevista hecha para una emisora de La Coruña a propósito del libro. Como se reproduce el programa entero, la entrevista comienza en el minuto 100.

www.ivoox.com/26849417

-Puede encontrarse asimismo publicidad del libro en Facebook Editorial Círculo Rojo.

-Acaba de publicarse en You Tube  una reseña del libro. Buscar por el título, seguido del primer apellido del autor.

-Existe otro video en You Tube, que hace nueva reseña del libro. La autora de la reseña es Isa Ramírez. Buscar de la misma manera que la anterior.

-La Sociedad Geográfica Española se ha hecho eco de la publicación en su página de Facebook. Asimismo, el libro ha pasado a formar de parte de su Biblioteca.

-El Centro de Documentación Jacobea de Carrión de los Condes ha acogido el libro  en los fondos de la Biblioteca.

.- Catalogado en la Biblioteca del monasterio de Sto. Domingo de Silos.

Santiago de España. Américo Castro

 

      Nacido en 1885 en Cantagalo, Brasil, y fallecido en 1972 en Lloret de Mar, representa una vida dedicada al estudio e investigación de la historia de España y su literatura. En este sentido la figura del eminente filólogo, Marcelino Menéndez Pidal, desempeña un papel influyente en la formación investigadora del escritor. Desempeña la cátedra de Historia de la Lengua Castellana en la universidad de Madrid desde el año 1915. Y desde esta privilegiada posición mantiene relaciones intensas con personalidades tan importantes como Ortega y Gasset y Giner de los Ríos. Durante la guerra civil española se marcha a Argentina y Estados Unidos, donde enseña literatura española en diversas universidades. Tras una vida de venturas y tribulaciones, pues mantuvo severas polémicas con otras colegas, como el historiador Claudio Sánchez Albornoz, viene a morir en solar hispano, dejando un rico y copioso heraldo cultural.

    En 1948 publica La realidad histórica de España, en la que plantea la teoría de que las raíces de lo español se fraguan en la Edad Media como resultado de la convivencia no siempre pacífica entre cristianos, árabes y judíos, cuestión que da paso a una de las controversias  más apasionadas del siglo XX acerca del ser de España. Pero en lo referente al asunto jacobeo, Castro dedica algunas páginas a  la figura del apóstol Santiago. Mantiene dos tesis importantes: la importancia del discípulo de Jesús en el devenir de la historia de España y la influencia o trasposición de los dioscuros a la imagen de Santiago, considerado como eficaz ángel exterminador de las huestes musulmanas en el proceso de expulsión del Islam de la Península Ibérica durante el medievo.

    Contestado por Claudio Sánchez Albornoz y, sorprendido por la virulencia de los ataques del historiador y otros afines, publica en 1957 unas cuartillas, Santiago y los Dioscuros, complementadas al año siguiente con el libro, Santiago de España, en los que explica con mayor profundización los asertos planteados de inicio.

     Según Américo Castro, la perspectiva ecuestre de Santiago que, con la espada en la mano, siembra la muerte y el desconcierto en el bando árabe, es la cristianización del mito griego de los gemelos Castor y Polux, llamados Dioscuros. La semejanza entre ellos es más que notable pues los hermanos intervienen, primero, en múltiples batallas de griegos y romanos en defensa de su bando, y segundo, lo hacen a lomos de un hermoso corcel blanco que se desliza de los cielos, sembrando mayor confusión en el lado hostil. Polux es además hijo de Zeus o Jupiter, Castor lo es de otro padre, del que Homero dijo que era el Tonante o el que gobernaba el trueno, de la misma manera que a Santiago se le reconoce para diferenciarlo de su hermano menor, el hijo del trueno. En resumen, la invención de Santiago como “matamoros” no es más que la traslación del mito pagano al cristianismo.

    La consecuencia, sigue sosteniendo Castro, es que Santiago Matamoros es un activo fundamental en la lucha contra el Islam, y un importantísimo apoyo anímico de las tropas cristianas para vencer y exterminar a su enemigo. Desde la aparición fabulosa del apóstol en la dudosa batalla de Clavijo, año 822, y de la presencia legendaria de Santiago y San Millán, esta vez dos santos, como Castor y Polux, en la contienda de Simancas en el año 939, el apóstol se convierte en un héroe cristiano y luego nacional, hacedor de la unidad de España en torno al credo cristiano. Con palabras del ilustre filólogo, Santiago es “una institución en el colectivo hispano”. Tan importante papel asignado a este santo determinó que fuese nombrado Patrón de España.

   Esta visión casi mesiánica de Santiago decidió, por ejemplo, que cuando se quiso hacer a Santa Teresa de Jesús copatrona de España, la reacción de los poderes tradicionales fue inmediata, resolviendo el patronato en favor de Santiago, cuestión defendida entre otros muchos por Quevedo, que fue un decidido santiaguista.

     La obra, en la actualidad poco leída, de Américo Castro resulta una pieza fundamental para conocer el origen y desarrollo de nuestra historia, incluso siendo un escritor de formación literaria y lingüística que, adoptando fuentes literarias, llega a conclusiones  muy interesantes y clarividentes del modo de ser del español. Sin duda, la formación filológica del sabio determina el carácter austero, templado y maravillosamente transparente del estilo literario del que hace gala en toda su obra, lejos del circunloquio y la retórica tan propios de otros.

  

  

    

  

Santiago Apóstol, patrón de las Españas. Juan de Contreras (Marqués de Lozoya)

 

         Juan de Contreras, Marqués de Lozoya, nace y muere en Segovia (1893-1978), pequeña y recoleta ciudad con la que estuvo sentimentalmente muy vinculado a lo largo de toda la vida. Estudia Derecho en Madrid y Filosofía y Letras, Sección de Historia, en Salamanca, doctorándose en ambas disciplinas de modo brillante. Catedrático primero de Historia de España en la universidad de Valencia, y posteriormente de Historia del Arte en la de Madrid, compagina la labor docente con la de investigador, de lo que resultaron sus dos magnas obras, la Hª del Arte Hispánico y la Hª de España, ambas de seis volúmenes cada una, que lo sitúan en un puesto importante de la erudición histórica española.

     Como consecuencia de su trabajo obtiene toda clase de honores, cargos y laudes de universidades, instituciones culturales y academias. En lo político es elegido como diputado conservador por la CEDA en la Segunda República Española y, más adelante, procurador en Cortes durante el régimen de Franco en la década de los años sesenta. En lo personal, el título de marqués le viene dado por el linaje de los Lozoya, a quienes el rey Carlos II otorgó tal mención en el año de 1689.

    Obrita menor, probablemente, es Santiago Apóstol, patrón de las Españas, publicada por Biblioteca Nueva, en 1940.

      Se inicia el texto en las primeras páginas con un Nihil Obstat por parte del censor Cecilio Santiago, que aprueba la publicación del libro; y se cierra en las últimas con la expresión “acabose de escribir este libro en la fiesta de Nuestra Señora del Pilar del año de la victoria”, proclama que, obviamente no tiene por qué afectar al contenido, pero que pone de manifiesto el protocolo del régimen autoritario instalado en el año de 1940.

     El esquema del libro es lineal y coherente. Los primeros capítulos están dedicados a la recuperación de la figura de Santiago, pescador y amigo de Jesús, tal como lo recogen los Hechos de los Apóstoles y los Evangelios; luego postula la predicación del apóstol en Hispania, especialmente su presencia en Zaragoza, según un códice latino del siglo XIII conservado en el archivo del Pilar; y por fin, trata la muerte por decapitación y el traslado del cuerpo a la costa de Galicia, donde allí habría de permanecer hasta el momento del hallazgo en el año 813. En todas estas cuestiones se mezclan la ficción y ciertos ápices  históricos, pues el mismo escritor titula uno de sus capítulos “La leyenda del Santo Enterramiento”, siguiendo los dictados del Códice Calixtino y de la tradición popular.

     Los capítulos intermedios se centran en el origen y formación de la ciudad de Compostela a partir del descubrimiento de la tumba del santo en el monte de Libredón, antiguo osario, y de la colocación de las primeras iglesias y monasterios en tiempos de Alfonso II El Casto y Alfonso III. Comienza así uno de los sucesos de peregrinación más importantes del mundo, junto a Jerusalén y Roma, que atrajo peregrinos de oriente y occidente. El autor recoge una larguísima nómina de peregrinos que visitan la ciudad, cada vez más afianzada y con mejores hechuras. Destaca el Marqués de Lozoya la preponderancia que tuvo el Camino Francés como principal arteria de comunicación de Europa con Santiago de Compostela, y las consecuencias culturales y económicas de esta peregrinación.

     Los capítulos finales tratan de asuntos puntuales, a saber, del origen de la expresión “Santiago y cierra España”, a partir de la intervención milagrosa del Apóstol en las batallas de Clavijo y de Simancas, aquella de dudosa existencia histórica; de la defensa de los peregrinos como labor principal de la Orden de Santiago, a la que dedica un detallado análisis de su formación y devenir; de la propagación a las Indias de la devoción por el santo, cuyo icono más repetido es el de Santiago “matamoros”; y de las huellas en la pintura, literatura y arte en general que dejó el Camino de Santiago en España.

     El sellado del libro lo fija un epílogo seguido de un apéndice. El epílogo es la exaltación en los tiempos precarios de la posguerra española del retrato militar de Santiago, que apareció en la historia de España como un caudillo galvanizador de las tropas cristianas hacia la victoria, y que sigue siendo ese conductor épico de los hombres patriotas, según el propio escritor. El apéndice es una andanada contra quienes de un modo u otro se han opuesto a la ortodoxia jacobea. Cita por ejemplo que el Arzobispo de Toledo D. García de Loaysa negó sin razón la predicación de Santiago en España, o que se desató sin ningún motivo en 1617 la idea de que Teresa de Jesús fuese co-Patrona de España con Santiago, o carga contra los constitucionalistas de Cádiz de 1812 por la anulación del “voto de Santiago”, porque advierte el autor que desde esa fecha España agudiza su decadencia imperial.

    Sin duda es un libro escrito con más ardor que razón, sentimental y romántico, de aciertos literarios en algún caso que, por el contenido laudatorio del apóstol Santiago, entrevisto como adalid de la causa cristiana contra el infiel, no pasa desapercibido ideológicamente.

Caminaron a Santiago. Relatos de peregrinaciones al fin del mundo. Klaus Herbers y Robert Plötz.

 

         Dos importantes  estudiosos del  tema  jacobeo son Klaus Herbers y Robert Plötz.

     Klaus Herbers nace en Wuppertal (Alemanania) en 1951. Desde 1998 trabaja como catedrático de Historia Medieval en la universidad de Erlangen-Nümberg y, entre sus numerosos cargos, destacan el de ser Miembro del Comité Internacional de Expertos del Camino de Santiago de la Xunta de Galicia, y el de Vicepresidente de la Sociedad Alemana de Santiago. Dedica gran parte de sus investigaciones al tema jacobeo, dando como resultado numerosos trabajos acerca del origen y formación del culto a Santiago, la propagación del culto a Europa, el Códice Calixtino o el tratamiento de los relatos de peregrinación. Algunos de estos contenidos quedan reflejados en una compilación de artículos, titulado Papado, peregrinos y culto jacobeo en España y Europa durante la Edad Media.

     Robert Plötz nace en 1942 en Nuremberg (Alemania) y fallece recientemente en 2017. Realiza estudios de Germanística, Historia y Folclore, y entra en contacto con el Camino de Santiago a raíz de su trabajo como lector de la universidad de Oviedo en 1967. Sin embargo, desarrolla su tarea profesional como director del Museum für Volkskunde und Kulturgeschichte de la ciudad de Kevelaer. Despliega una actividad fecunda en el ámbito de la cultura jacobea y, de este modo, es uno de los encargados de redactar el informe que sustentara la declaración por el Consejo de Europa del Camino de Santiago como el Primer Itinerario Cultural Europeo en 1987. Obtiene en 1999 la medalla de oro de la ciudad de Santiago de Compostela, como justo reconocimiento a su entrega investigadora.

      Ambos eruditos son coeditores y colaboradores de una recopilación de artículos sobre el tema jacobeo de veintiún volúmenes, que lleva por título Jakobus-Studien (Estudios sobre Santiago). Pero, sobre todo, una obra común de gran relevancia es Caminaron a Santiago. Relatos de peregrinaciones al “fin del mundo”, publicada con ocasión del año santo jacobeo de 1999.

      Se articula el libro en tres partes principales, a saber, un prólogo, el cuerpo propiamente o nudo central temático y un balance, según expresión de los autores, o epílogo a modo de cierre y conclusiones.

      El prólogo viene a contextualizar el fenómeno jacobeo, poniéndolo en relación con el culto a las reliquias de santos que, procedente de Oriente, se introduce en Europa a partir del siglo IV d.C. El Liber Sancti Jacobi o Códice Calixtino corrobora la existencia de las reliquias del apóstol Santiago en el extremo occidental de Galicia, lo que promueve una de las rutas de peregrinación más importantes del mundo, junto a las de Jerusalén y Roma.

     La parte central del libro se centra en primer lugar en el tratamiento de los orígenes del culto a Santiago en Galicia, para lo cual manejan los autores todas las fuentes narrativas, legendarias y documentales conocidas (los Martirologios de Floro, la Concordia de Antealtares, el Códice Calixtino o la Historia Compostelana, entre otros), y en su rápida difusión al resto del mundo cristiano, que supondría el inicio de las primeras peregrinaciones. Como consecuencia de esta vía abierta desde Europa, son muchos los peregrinos que asumen la tarea de redactar guías de peregrinación o relatos de viaje con la finalidad de dictar prescripciones sobre el camino a otros peregrinos (lugares, distancias, hospitales, portazgos, etc.) y valorar otras cuestiones (costumbres, tradiciones, gentes, paisajes). Los autores se aplican, por lo tanto y en segundo término, al estudio y análisis de algunos de estos cronistas del Camino de Santiago, situados entre los siglos XV al XVIII, a excepción del Liber Sancti Iacobi, considerado el primer relato europeo de viajes en el siglo XII y modelo de la mayoría de los libros posteriores. Un total de veinte escritores de distintas nacionalidades, aunque la mayoría alemanes, componen el objeto de estudio de este libro (desde los más tempranos señor de Caumont y Margery Kempe de 1417, hasta Nicola Albani de 1743).

      La parte final del texto cierra con una importante y natural conclusión. Que los relatos de viaje, un género literario de difícil caracterización, no contienen solo puntuales referencias de uso práctico que ayudan al éxito de las peregrinaciones, sino además conjeturas e impresiones sobre el tiempo y el espacio vividos de gran interés histórico.

     Se trata de un gran libro, escrito por eminentes profesores, cuyo uno de sus valores más relevantes es la profusión y manejo de fuentes y obras bibliográficas sobre el tema jacobeo. Si a eso, se añade el estilo desenfadado, ágil, a la vez que pormenorizado, claro y preciso, el resultado es el de un libro importante dentro de su género.

Gran Enciclopedia del Camino de Santiago. Diccionario de la cultura jacobea.

 

       El enciclopedismo, de origen francés, supuso la compilación y divulgación del saber científico a toda la sociedad europea del siglo XVIII. Ahora, La Gran Enciclopedia del Camino de Santiago viene a representar, como las primeras enciclopedias galas, el resumen y la propagación del saber jacobeo a toda la comunidad española y europea.

      Varias son en mi opinión las condiciones de una obra enciclopédica.

     La primera condición es la densidad de su contenido. Es una magna obra de 18 volúmenes, coordinada por Manuel F. Rodríguez, en la que participan un colectivo de más de sesenta investigadores y especialistas, fotográfos y diseñadores gráficos del Camino de Santiago, procedentes de diversos países. Consta de 4.000 páginas, más de 3.000 entradas, 2.000 fotos y 100 mapas, que da una idea del trabajo acometido y del ingente conocimiento atesorado.

        La segunda característica es el interés de los temas. No es solo cuestión de cantidad, sino de calidad en cuanto a la selección de asuntos y temas. El volumen 1º resume los contenidos de que trata, a saber, personajes históricos y legendarios que tuvieron que ver con los orígenes del Camino; investigadores y estudiosos, a excepción de los que están vivos y que, por lo tanto, engrosarán el futuro de la Enciclopedia con el paso del tiempo; personalidades que han impulsado el renacer del Camino en el siglo XX; peregrinos y el mundo del peregrinaje; textos y autores anteriores al descubrimiento del sepulcro supuesto de Santiago y posteriores al mismo suceso; toponimia, caminos y lugares del mundo relacionados con el fenómeno jacobeo; la música y la literatura; la semiología o los símbolos. En definitiva, la obra abarca el mayor haz posible de asuntos y, por lo tanto, integra admirablemente todo el orbe de contenidos jacobeos.

      No puede concebirse la vocación universal de la enciclopedia, si no va acompañada de un estilo claro, conciso, directo, preciso y objetivo. Otra de las condiciones. En este sentido, las entradas son expuestas de forma sencilla y transparente, lo que permite que la lectura sea fluida y fácilmente comprensible. Los tecnicismos y neologismos propios de las disciplinas son resueltos favorablemente mediante su adaptación a un lenguaje próximo y cercano. En cuanto a la precisión de las definiciones debe subrayarse la brevedad de los artículos, que se limitan a explicar esencialmente los aspectos fundamentales, alejándose de los circunloquios o falsa retórica. Y por fin, la objetividad es un hecho fácilmente constatable, pues se evitan matices o valoraciones de autor, por otro lado tan atrayentes, que puedan comprometer la cientificidad de cada una de las entradas.

       Por último, el objetivo final de los autores que inspiraron el enciclopedismo dieciochesco era la formación de las masas, pues existía la conciencia del cambio social mediante el fenómeno de la ilustración. En consecuencia, la enciclopedia nacía para todos y no solo para las minorías. Está clara está vocación de difusión a la inmensa mayoría de la Gran Enciclopedia del Camino de Santiago. La obra fue presentada en 2010 por sus promotores, y simultáneamente divulgada por diecisiete periódicos nacionales. La demanda de la obra alcanzó a lugares tan distantes como Polonia, Ucrania, Sudáfrica, además de los países de la Europa Occidental. En la actualidad, la edición parece estar agotada. Por lo tanto, la universalidad de la enciclopedia resulta un hecho evidente.

      Sin lugar a dudas, esta obra es un extenso manual de consulta de temas jacobeos muy importante, que desbrozará las dudas de profanos y expertos y, por consiguiente, hará más fácil el Camino desde cualquiera de sus orígenes. En realidad, esta obra, como la mayoría de los textos escritos frutos de la investigación, son el bordón imaginario donde el incansable peregrino de hoy encuentra el apoyo y la seguridad de otro orden intelectual.